domingo, 28 de octubre de 2007

CONFIRMARSE ¿TRÁMITE O COMPROMISO?


Ayer se celebró la confirmación de 39 chicos y chicas del colegio Santo Tomás de Villanueva de Valencia. En una ceremonia increíblemente respetuosa y bien organizada (¡gracias, Quique, por tus planos e indicaciones!), los chavales con los que hemos compartido dos años de catequesis, alegrías y sinsabores, por fin dijeron ¡sí! a Dios.

Los catequistas esperamos que sea un sí a ser testigos del Evangelio, a ser miembros activos de la comunidad religiosa. Esperamos también que ese SÍ no se quede en un mero trámite, en una cosa que hay que hacer porque estudias en un colegio religioso, porque "así me puedo casar por la Iglesia" o porque "mis padres me obligan", sino en un verdadero compromiso con Dios y con los demás.

Muchos nos han transmitido su inquietud por convertirse en catequistas, por formar grupos Casiciaco o por simplemente montar un coro en el colegio. Queremos que esos deseos se conviertan en realidad pronto y que esos jóvenes puedan convertirse en testimonios vivos de la fe cristiana.

Desde aquí mi enhorabuena a todos ellos. ¡Han sido dos años estupendos con vosotros! Espero veros en los grupos Casiciaco dentro de poco.

domingo, 7 de octubre de 2007

¿LEER LA BIBLIA? ¡QUÉ ROLLO!

Hola. Tras un paréntesis vacacional, vuelvo a la carga, yo solita esta vez. El fin de semana pasado estuve en Guadarrama en el XX Encuentro de Monitores de FAE, que versó sobre la utilización de la biblia en las catequesis.
El ponente, Bernardino Lumbreras, nos intentó iluminar explicando un poco la historia de Israel y algunos conceptos sobre lo que es la Biblia y lo que no es. Tras algunos ejemplos y algunas búsquedas bíblicas, me di cuenta de que, entre los asistentes al encuentro, había pocas personas que supieran quiénes son Jacob, el casto José o incluso el profeta Jeremías.

Está claro que pocas personas conocen la Biblia de cabo a rabo, pero es triste ver que nosotros, los mismos catequistas, tenemos escasos conocimientos sobre los personajes importantes de la historia de Israel. Casi todos conocemos las parábolas más famosas, pero... ¿y el resto?

Esta semana, en clase, pregunté a mis alumnos con qué personas se había encontrado Jesús en el camino. Casi todos supieron decir los apóstoles, los Reyes Magos, Poncio Pilato (o "el tío que se lavó las manos") y José, su padre, claro, aparte de María Magdalena. Mas nadie sabía quiénes eran la samaritana, Zaqueo, Nicodemo, ni los leprosos, ni la hemorroísa, ni el ciego... Antes he dicho casi todos... es un decir, muchos de ellos sólo sabían decirme "los apóstoles" una y otra vez.

¿Qué podemos hacer, como cristianos convencidos, para transmitir el mensaje del Evangelio? Primero deberemos aprender qué es lo que dice el Evangelio, ¿no? Poco se podrá conseguir, si nosotros mismos no nos sabemos de pe a pa lo que es tan importante en nuestras vidas.