jueves, 17 de mayo de 2007

CARGO DE CONCIENCIA


Conciencia: conocimiento interior del bien y del mal. No, no he hecho nada malo (o eso creo) y no tengo que pedir perdón. Por ahora (y no sé si es bueno o malo) no me arrepiento de nada de lo que haya hecho, porque todo me ha servido para aprender. Mas, aunque no me arrepienta, siempre hay momentos de mi vida en los que lo paso mal por tal o cual cosa: por no ayudar a un amigo en un momento dado, anteponiendo mis quehaceres a los suyos; por decir una mentirijilla piadosa para no ir a un sitio al que no me apetece acudir; y así podría seguir hasta el infinito.

A veces, cuando no hago alguna de esas cosas, me entran los remordimientos. A veces intento justificarme pensando en la gente que me rodea, que está constantemente mintiendo, saltándose la ley o las normas, importunando a los demás, poniendo ojitos de cordero degollado para sacar los dientes de lobo en cuanto les das la espalda. Pero no me vale. Mi moral cristiana (o lo que sea) me impide quedarme a gusto cuando sé que he hecho algo que no está bien del todo. Lo malo son las veces en las que no me siento mal cuando sé que debería sentirme así "porque lo he aprendido". No puedo dar ejemplos, no sé si me explico bien, pero considero que muchas veces nuestra Madre Iglesia nos dice que hay cosas que están mal que realmente no tendrían por qué estarlo. ¿Acaso no somos humanos y erramos? ¿Por qué debo yo sentirme mal por una nimiedad, cuando hay personas que no tienen ningún cargo de conciencia por destrozar el medio ambiente, reventar matrimonios, robar millones o lo que sea? Hay personas que me dicen que ya recibiré mi recompensa en el cielo por ser buenísima; no obstante, sé que no lo soy, pues existen esas pequeñas cosas que no son tan importantes, pero que me hacen sentirme mal por no ser la perfecta cristiana, por cuestionarme si realmente debo pedir perdón por algo que creo que no está mal.

domingo, 13 de mayo de 2007

LA MALA EDUCACIÓN


No voy a comentar la película de Almodóvar en la que pone un poco a caldo a los sacerdotes, sino algo que tiene que ver con un post de hace tiempo, el silencio. Ayer estuve en dos comuniones y una boda y pude comprobar el grado de mala educación de la gente, sobre todo en la segunda de las comuniones.
La Fraternidad Agustiniana suele cantar en las comuniones de la parroquia Santo Tomás de Villanueva de Castellón y ayer, por motivos de espacio y de número de niños que comulgaban, nos tocó sentarnos en el segundo banco del lateral, en vez de en el primero. Entre el primero y nuestro banco, estaba el micrófono que debía ayudarnos a ser escuchadas por el público asistente. Pues daba igual.
A un hombre detrás de nosotras le sonó el móvil dos veces, en medio de la misa le gritaba a su hijo que estaba más cerca del altar que hiciera fotos con el móvil o que volviera al banco; además, una señora anciana que había acudido en silla de ruedas, "bailó" a nuestro lado y nos movió el micrófono, pues quería ver mejor el momento en que le daban la comunión a su nieto. Hubo gente que quería pasar entre el micro y el banco, recibimos codazos mientras tocábamos y cantábamos, pero en el momento de la consagración, dos señoras detrás de mí comentaron en voz alta lo guapa que iba aquella niña y lo mayor que se había hecho su nieta.
Aparte de eso, afuera había gente que no quería entrar y supongo que estarían haciendo un "Club de la Comedia", pues se oían risas y muchas voces. Muchas personas entraron media hora después de que comenzase la celebración y se abrían paso a voces o saludando ostentosamente a los familiares, que justamente estaban en el otro extremo de por donde habían entrado.
Mala educación por doquier. Ya no se puede ir ni a la iglesia, pues lo de "apaguen sus móviles, por favor" no lo cumple nadie.