Conciencia: conocimiento interior del bien y del mal. No, no he hecho nada malo (o eso creo) y no tengo que pedir perdón. Por ahora (y no sé si es bueno o malo) no me arrepiento de nada de lo que haya hecho, porque todo me ha servido para aprender. Mas, aunque no me arrepienta, siempre hay momentos de mi vida en los que lo paso mal por tal o cual cosa: por no ayudar a un amigo en un momento dado, anteponiendo mis quehaceres a los suyos; por decir una mentirijilla piadosa para no ir a un sitio al que no me apetece acudir; y así podría seguir hasta el infinito.
A veces, cuando no hago alguna de esas cosas, me entran los remordimientos. A veces intento justificarme pensando en la gente que me rodea, que está constantemente mintiendo, saltándose la ley o las normas, importunando a los demás, poniendo ojitos de cordero degollado para sacar los dientes de lobo en cuanto les das la espalda. Pero no me vale. Mi moral cristiana (o lo que sea) me impide quedarme a gusto cuando sé que he hecho algo que no está bien del todo. Lo malo son las veces en las que no me siento mal cuando sé que debería sentirme así "porque lo he aprendido". No puedo dar ejemplos, no sé si me explico bien, pero considero que muchas veces nuestra Madre Iglesia nos dice que hay cosas que están mal que realmente no tendrían por qué estarlo. ¿Acaso no somos humanos y erramos? ¿Por qué debo yo sentirme mal por una nimiedad, cuando hay personas que no tienen ningún cargo de conciencia por destrozar el medio ambiente, reventar matrimonios, robar millones o lo que sea? Hay personas que me dicen que ya recibiré mi recompensa en el cielo por ser buenísima; no obstante, sé que no lo soy, pues existen esas pequeñas cosas que no son tan importantes, pero que me hacen sentirme mal por no ser la perfecta cristiana, por cuestionarme si realmente debo pedir perdón por algo que creo que no está mal.