Leo que ayer Benedicto XVI dio vía libre a la celebración de la eucaristía en latín a aquellos sacerdotes que así lo deseen. El misal del que disponemos, salido del Concilio Vaticano II, sigue siendo el normal y el vigente, pero si existe un grupo de fieles que desee la misa en latín, podrán solicitarlo a su párroco y éste no necesitará el permiso del obispo para celebrar en latín. Es más, si el párroco se negase, el grupo de fieles podría acudir al obispo para quejarse y solicitar la satisfacción de su deseo.
Asimismo, también podrán celebrarse los sacramentos en latín y, en cuanto a la orientación del sacerdote (de espaldas o de cara a los fieles), el Papa lo deja a su elección, esto es, podrá celebrar en latín, por ejemplo, pero seguir mirando a los fieles como se venía haciendo desde el Concilio Vaticano II.
Desde aquí felicito a Víctor y Adrián, ahora P. Víctor y P. Adrián, por su reciente ordenación, que además no fue larga, sino entrañable, emotiva y muy alegre. Estoy segura de que, en cuanto sepan sus nuevos destinos, sabrán llevar a los fieles el mensaje de Cristo con total entrega. Eso sí, ¿en latín o en castellano?
¿Es una medida adecuada para, según Benedicto XVI, acercarnos a los tradicionalistas y unirnos, o, por el contrario, se acentuarán aún más las diferencias? ¿Seguirán los jóvenes sin acercarse a la Iglesia, ahora que el nivel de conocimientos de latín es ínfimo entre la juventud?
1 comentario:
Creo que muchas congregaciones aprovecharan lo del latin para hacerse aun más exclusivas y selectas. Los curas jóvenes no dirán la misa en latin porque han estudiado poco esa lengua muerta, los unicos que la utilizarán serán los pertenecientes a movimientos sectarios. No creo que ayude a crear Iglesia, sino a fragmentarla.
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